Por Josep Marco

TRADUCIR LITERATURA 

     Un traductor literario es aquella persona que vierte a una lengua (normalmente, la suya materna, y en todo caso, una de la que posee un conocimiento activo similar o equiparable al de un hablante nativo) los textos literarios producidos en otra. ¿Qué diferencia se observa entre esta definición, la de traductor literario, y la que podemos imaginar que correspondería a un traductor general o a uno especializado de otro ámbito, como por ejemplo el jurídico o el técnico? Pues (el lector sabrá perdonar la perogrullada) únicamente el calificativo de «literario»; así pues, habrá que indagar en sus implicaciones.

    El hecho literario tiene muchos elementos en común con otras prácticas discursivas: su arraigo en una determinada cultura, su plasmación en géneros diversos (correlatos textuales, a su vez, de distintas ocasiones sociales de uso), en registros diversos (que obedecen a distintos parámetros situacionales), la existencia de marcas de estilo, etc. Sin embargo, el hecho mismo de que se trate de textos literarios lleva aparejada la asignación de un determinado valor que va más allá de sus propósitos comunicativos, a diferencia de los textos no literarios, que normalmente han sido producidos para cumplir una determinada función y que raramente superarán los estrechos límites de sus coordenadas espaciales y temporales, que es donde tienen que realizar dicha función. Los textos literarios, pues, son valorados más allá de su función inmediata (si es que alguna vez la tuvieron), y la sociedad en la que vieron la luz los considera dignos (no a todos ellos, pero sí a algunos) de ser leídos y releídos y difundidos a través del sistema educativo.

     Del mismo modo que la inclusión de un texto literario en el canon de una determinada comunidad asegura su propagación y pervivencia en el tiempo, ya que de ello se ocupan instituciones sociales como la literaria o la educativa, su difusión en el espacio es posible gracias a los procesos de traducción. La traducción de un texto literario presupone (al contrario que la de textos de índole por ejemplo económica o jurídica o técnica o científica, que obedece a razones de tipo utilitario, con frecuencia basadas en intereses materiales) que algún agente del sistema literario receptor considera que un texto producido en otra lengua y cultura es digno de ser trasladado a la suya, aunque no hubiera sido concebido para ella, porque encierra valores (del tipo que sea: formales, de contenido, históricos, filosóficos, etc.) que así lo justifican. Dicho de otro modo: el iniciador del proceso de traducción considera que la obra original tiene cosas relevantes que decir a los miembros de la comunidad meta. Esta consideración no excluye la existencia de motivos utilitarios y de intereses materiales en el proceso (las editoriales, por ejemplo, son empresas que persiguen, entre otros objetivos, ganar dinero), pero sí que constituye un elemento diferencial respecto a otras modalidades de traducción.

     De este prolegómeno se deduce que traducir literatura es una actividad socialmente relevante, al menos por dos motivos: 

  1. permite a los lectores acceder a obras literarias que de otro modo serían inaccesibles;
  2. hace que la lengua y la literatura receptoras puedan enriquecerse con dichas incorporaciones.

      Ambos aspectos son igualmente importantes. El primero deriva del hecho de que los miembros de una determinada comunidad sólo tienen acceso directo a los textos producidos en el seno de dicha comunidad y a los escritos en otra lengua que conozcan; pero como el número de lenguas a las que puede acceder aun la persona más políglota que uno pueda imaginarse es bastante limitado, la traducción está llamada a desempeñar el papel de puente sobre la nebulosa que nos rodea en relación con otras culturas (¿la maldición de Babel?). El segundo es fundamental a la hora de explicar la evolución de los sistemas literarios en contacto, ya que su historia está plagada de casos de fecundación mutua (¿cómo explicar, por ejemplo, el Renacimiento sin el poderoso vehículo de la traducción?).

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